Servicio de estudios: Revista de Economía Aragonesa
12-11-2017

CUENTA ATRÁS

Javier Rillo. Heraldo de Aragón.

Quedan ocho semanas para acabar el año y me parece conveniente reflexionar sobre qué nos queda por delante, me refiero también ya al año 2018. En la renta variable, los mercados americanos se sitúan en máximos históricos, los índices europeos incluyendo el reparto de dividendos también en situación similar y en particular, el sector tecnológico con revalorizaciones que recuerdan a lo ocurrido en el año 2007, eso sí, con diferentes participantes. Personalmente, cada día soy más cuestionado sobre por qué no me uno a ésta fiesta, incluso por gente ajena a esta profesión, es una buena señal. Por otro lado tenemos la renta fija, cuyo precio y rentabilidad está de facto condicionada por el papel de los Bancos Centrales. Hay personas, a las cuales admiro, que hablan de la “madre de todas las burbujas” y no seré yo quien niegue la mayor. Además de fijar el precio oficial del dinero, han decidido desde hace años mantener una tremenda inyección de liquidez, además de ingentes compras de deuda pública, deuda privada e incluso acciones, lo que ha redundado en un empobrecimiento del ahorrador conservador que no tiene activo en el corto plazo con rentabilidad positiva. ¿Qué podría frenar la actual recuperación económica y los buenos resultados de las empresas que determinan la evolución de la renta variable? No conozco la respuesta pero sí soy de la opinión de que en gran medida todo pasa por las futuras decisiones de los Bancos Centrales.

Javier Rillo Sebastián
Ibercaja Gestión
 
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