EL YIN Y EL YANG PETROLERO
Guillermo Martín. Heraldo de Aragón
En los momentos críticos, algunos analistas advertían de repuntes del crudo hasta los 200 dólares. La realidad fue menos dramática: el Brent superó los 115 dólares, pero quedó bajo los máximos de 2022, pese a que por Ormuz circulan unos 20 millones de barriles diarios, una de las grandes arterias energéticas del mundo.
La clave estuvo en los factores de absorción del shock. Estados Unidos elevó sus exportaciones y liberó reservas estratégicas a ritmo vertiginoso. China redujo compras externas e hizo uso de inventarios para cubrir demanda interna. Además, las rutas alternativas del Golfo Pérsico y la reapertura actual de Ormuz están permitiendo liberar numerosos cargamentos retenidos, mientras Irán aprovecha el alivio de sanciones americanas para colocar gran parte de su crudo.
El resultado es un mercado físico inundado de barriles y con crudos negociándose a descuento. Queda la esperanza de los alcistas estructurales del petróleo, encasillados en sus modelos inmóviles: que China y Estados Unidos repongan las reservas utilizadas.
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