EUROPA FRENTE AL ESPEJO CHINO: COMPETIR O QUEDARSE ATRÁS
Marta Pérez Amigot. Heraldo de Aragón
El impacto va más allá del déficit comercial. China compite ahora en sectores donde Europa creía mantener ventaja (automoción, maquinaria, química o energías verdes) erosionando gradualmente su base industrial. Además, lo hace por dos vías: desplazando producción europea, dentro y fuera de la UE, y ganando peso como proveedor de componentes, lo que aumenta la dependencia de sus cadenas de valor.
El caso del automóvil es ilustrativo: mientras Europa importa más vehículos chinos (especialmente eléctricos) exporta menos al gigante asiático. Ni siquiera los aranceles han frenado una ventaja que combina escala, innovación y apoyo público.
Europa empieza a reaccionar, pero el consenso es claro: protegerse no basta. Hace falta más inversión, más escala y una estrategia industrial común que refuerce el mercado único y reduzca dependencias.
Porque la cuestión ya no es cuánto vende China, sino si Europa está preparada para seguir compitiendo… cuando el partido se juega, cada vez más, en su propio campo.
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