LA LECCIÓN ECONÓMICA DE LA SEGUNDA ESTRELLA
Eduardo Miranda Sancho. Heraldo de Aragón.
La alegría de la primera estrella llegó en 2010, en plena crisis económica. Dos años después, el paro superaba el 25% y el IBEX-35 se desplomaba hasta niveles de los 6.000 puntos.
Esta vez es diferente. España afronta el triunfo mundialista desde una posición sólida. El PIB creció un 2,8% en 2025 -el doble que la zona euro-, el empleo alcanzó un récord de 22,4 millones de trabajadores y la tasa de paro cayó por debajo del 10% por primera vez desde 2008. La evolución de 2026 apunta a su continuidad y así lo refleja un IBEX-35 en máximos. Además, el impacto del petróleo sobre la inflación está siendo más limitado de lo previsto y el turismo extranjero mantiene un notable impulso, favorecido por la inestabilidad geopolítica.
Sin embargo, igual que un Mundial no garantiza futuros éxitos, esta favorable coyuntura no debe ocultar los retos pendientes. España mantiene una productividad inferior a la de las principales economías, una deuda pública superior al 100% del PIB, una inversión en I+D insuficiente y un grave problema de acceso a la vivienda.
El verdadero desafío es transformar el crecimiento actual en progreso sostenible. La segunda estrella ya luce en la camiseta. Ahora toca que también brille la economía.
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