Servicio de estudios: Colaboraciones
02-08-2026

DOS BANCOS CENTRALES, UNA ENCRUCIJADA

Guillermo Uriol Sanz. Heraldo de Aragón

En una semana decisiva para la política monetaria mundial, el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de Estados Unidos optaron por mantener sus tipos de interés sin cambios, aunque por razones distintas y con señales divergentes sobre el camino a seguir. Ambas instituciones enfrentan una inflación persistente agravada por el conflicto en Oriente Medio, pero sus contextos económicos y estrategias de comunicación revelan diferencias estructurales.

El BCE mantuvo su tipo de depósito en 2,25% el 23 de julio, tras elevarlo en junio por primera vez en casi tres años. La decisión fue unánime, aunque varios miembros del Consejo de Gobierno debatieron actuar de inmediato. El crecimiento salarial, proyectado en 2,7% para el primer trimestre de 2027, mantiene viva la amenaza de efectos de segunda ronda.

La Reserva Federal votó 9-3 para mantener su tipo de interés entre 3,5% y 3,75% el 29 de julio. Tres presidentes regionales (Logan, Hammack y Kashkari) disintieron a favor de una subida inmediata. El presidente Kevin Warsh reiteró tolerancia cero a la inflación elevada, pero su comunicación ambigua generó críticas. Los mercados de bonos han asignado una probabilidad de subida del 60% en septiembre.

Inversores, empresas y consumidores a ambos lados del Atlántico permanecen en alerta. La incertidumbre geopolítica y la inflación persistente limitan el margen de maniobra de ambos bancos. Septiembre se perfila como el mes decisivo para la política monetaria global.

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