EL MERCADO SIN LAS PISTAS DE LA FED
Carlos Lasure. Heraldo de Aragón
La llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal puede traer un cambio relevante, no tanto en los tipos de interés como en la forma de comunicar la política monetaria. Su intención de reducir el uso del forward guidance rompe con una estrategia que la Fed ha utilizado durante años para orientar las expectativas de los mercados.
Tras la crisis financiera de 2008, los bancos centrales asumieron que gestionar las expectativas era tan importante como tomar decisiones. Las proyecciones económicas, los dot plots y las indicaciones sobre la trayectoria futura de los tipos ayudaban a reducir la incertidumbre y a preparar a los inversores para los próximos movimientos.
Ahora, la Fed parece apostar por una filosofía distinta. Menos orientación explícita implica que los mercados deberán interpretar por sí mismos la evolución de la inflación, el empleo y el crecimiento. La idea es que los precios reflejen mejor la información económica y dependan menos de las señales emitidas por el banco central.
La cuestión es evidente: ¿provocará más volatilidad? A corto plazo, probablemente sí. Cada dato económico podría generar reacciones más intensas y una mayor dispersión de previsiones entre analistas.
Sin embargo, a largo plazo, esta menor dependencia de la comunicación oficial podría favorecer una formación de precios más eficiente y unos mercados más disciplinados.
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