JAPÓN, DE REBAJAS POR VACACIONES
Diego Orte. Heraldo de Aragón
Sin embargo, esta sangría cambiaria refleja grietas que van más allá de lo monetario. Los inversores penalizan riesgos estructurales como el abultado endeudamiento público, la expansión del gasto fiscal o las dudas sobre el crecimiento potencial de la economía nipona.
Para frenar el desplome, el pasado mes de julio, Tokio en coordinación con Estados Unidos, ejecutó una histórica intervención de divisas, comprando yenes y vendiendo euros. Con este respaldo, se insufló oxígeno al yen y Washington evitó que Japón se viese obligado a liquidar masivamente bonos norteamericanos para costear la operación.
Ante esto, cabe preguntarse: ¿bastaría con subir tipos para atajar la crisis? No necesariamente. Si el encarecimiento del crédito asfixia la inversión corporativa, el país lastrará su dinamismo a medio plazo. Menos inversión hoy se traduce en menor productividad y peores perspectivas mañana.
En definitiva, más que parches puntuales, Japón necesita reforzar su economía para levantar la confianza de los inversores. Mientras tanto, disfrutemos de las ventajas de viajar a un destino tan fascinante como económico.
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