¿INFLACIÓN O DEUDA?
Ana Isabel Laín. Heraldo de Aragón.
Esta edición coincidía con un momento especialmente sensible para EE. UU. ya que la semana anterior la deuda federal superaba por primera vez los 40 billones de dólares, un récord que ha reavivado las dudas sobre la sostenibilidad fiscal del país. Como consecuencia, los bonos a 30 años del Tesoro estadounidense alcanzaban niveles de rentabilidad no vistos desde 2007, reflejando la creciente preocupación de los inversores por la recurrencia de sus elevados déficits públicos y su elevadísima deuda, que ya supone un gasto anual por intereses de 1,2 billones de dólares superando el presupuesto total de defensa.
El deterioro de las cuentas públicas y el encarecimiento de su financiación han puesto de manifiesto la tensión existente entre la FED, que parece apostar por reducir la inflación, y el Tesoro estadounidense, que busca minorar su carga de intereses con recompras de bonos a largo plazo. Ahora le toca determinar al mercado si Warsh ha conseguido reforzar su credibilidad y la prioridad es la lucha contra la inflación, o si el creciente coste de la deuda termina condicionando el rumbo de su política monetaria.
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