LA NECESIDAD DE LA DIVERSIFICACIÓN
Jorge Gimeno. Heraldo de Aragón
Si la renta fija permite obtener una rentabilidad conocida de antemano, siempre que se mantenga el bono hasta vencimiento y no quiebre la empresa, la renta variable exige asumir una mayor incertidumbre para aspirar a una rentabilidad adicional. Y todo ello en un momento en el que las expectativas sobre los beneficios empresariales son elevadas y cualquier decepción podría provocar ajustes en las cotizaciones.
Sin embargo, lo coyuntural no nos debe hacer perder de vista el largo plazo; en un contexto, además, en el que la mayor esperanza de vida es una realidad y por ende, gracias a esta buena noticia, necesitaremos más capacidad financiera para afrontar esos años extra. No podemos ignorar el hecho de que a largo plazo la renta variable tiene rentabilidades superiores. De ahí la necesidad siempre de una correcta planificación patrimonial, con una adecuada diversificación y una gestión flexible que permita beneficiarnos de lo mejor cada activo y de las fuentes de rentabilidad de cada uno.
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