Servicio de estudios: Colaboraciones
29-10-2006

El seguro... no tiene precio

A grandes rasgos, la gestión de nuestros ahorros tiene una doble dirección. Por un lado, obtener la mayor rentabilidad posible y, por otro, evitar que disminuyan a causa de tener que hacer frente a un gasto inesperado. La rentabilidad atañe a quienes poseen un nivel de ahorros suficiente para invertirlo, pero tomar las medidas para que no se vean perjudicados por esos gastos nos concierne a todos. Ya se sufre bastante para tener unos “ahorrillos” como para destinarlos a afrontar estos “imprevistos”, recordando que cuanto menor sea nuestro patrimonio más daño nos causan.

La herramienta para protegernos de esas incertidumbres, la “cobertura”, entendida como la operación para evitar el perjuicio que determinado riesgo nos puede acarrear, no es otra que los seguros. Mencionábamos la rentabilidad de las inversiones, pero ¿y es que estas pólizas no son rentables? En la mayoría de los casos, la rentabilidad que hemos obtenido del coste del seguro es muy sencilla de calcular, simplemente relacionando la prima pagada y los gastos que ha tenido que asumir la compañía, en muchas ocasiones bastante elevados.

Con esta medida hemos logrado que los ahorros no hayan disminuido, pero además hay algo que hace que la rentabilidad sea ilimitada. Por ejemplo, gracias al seguro de salud podemos ir a hospitales de prestigio y sin listas de espera; por los de vida, nuestra familia puede cumplir los proyectos aunque faltes; las indemnizaciones millonarias de la responsabilidad civil; etc. Y así podríamos seguir viendo cada modalidad de seguro (hogar, autos, subsidio, etc.).

Carlos Luis Falcón (cfalcon@ibercaja.es). Ibercaja Correduría de Seguros. Heraldo de Aragón, 29 de octubre de 2006.

A TENER EN CUENTA

Los seguros hacen que nuestro patrimonio no disminuya al tener que afrontar gastos imprevistos. La tranquilidad que proporciona su respaldo, y que gracias a ellos vamos a poder utilizar nuestros ahorros en el fin que habíamos pensado, implica que su rentabilidad sea ilimitada. Parafraseando a un conocido anuncio de televisión... eso no tiene precio.


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