Servicio de estudios: Colaboraciones
12-08-2007

El éxito del euro

La fortaleza del euro con respecto a las principales divisas constituye una de las tendencias económicas más llamativas de los últimos años. Ahora se necesitan 1,37 dólares americanos para adquirir 1 euro, mientras que este tipo de cambio era de sólo 0,87 cuando la moneda única sustituyó a la peseta en 2002. Es decir, en términos relativos, resulta más barato comprar bienes y servicios extranjeros que hace cinco años, conforme comprobarán quienes viajen fuera del área euro este verano.

Conviene recordar algunos indicadores básicos que justifican la importancia de nuestra zona monetaria en el contexto internacional. Comparten esta divisa 313 millones de personas, los países miembros generan el 14,8% del PIB mundial y sus exportaciones suman el 15% del total planetario.

Sin embargo, el logro más importante que podía alcanzar el euro es la confianza que ha conseguido transmitir. Sin estar exento el camino recorrido de dificultades y tensiones políticas que aún persisten, la credibilidad del Banco Central Europeo en su lucha contra la inflación permite que los mercados confíen en la estabilidad a largo plazo de los precios y, por tanto, en la conservación del valor de la moneda. Valga como ilustración que la cuarta parte de las reservas mundiales de divisas se denominan ya en euros, frente al 18% que representaban en conjunto el marco, el franco, la peseta, la lira y el resto de monedas nacionales en 1998. En definitiva, la confianza, ese activo intangible de cuyo valor sólo somos conscientes cuando se pierde, es el principal soporte del éxito del euro.

Enrique Barbero Lahoz (ebarbero@ibercaja.es). Ibercaja. Heraldo de Aragón, 12 de agosto de 2007

A TENER EN CUENTA

La fortaleza del euro constituye una de las tendencias económicas más llamativas. Ahora se necesitan 1,37 dólares para adquirir 1 euro, mientras que este tipo de cambio era de sólo 0,87 en 2002. La confianza, ese activo intangible de cuyo valor sólo somos conscientes cuando se pierde, es el principal soporte del éxito del euro.


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