Servicio de estudios: Colaboraciones
30-01-2011

Ángeles y demonios

A esto me refiero cuando tengo muchas dudas para tomar decisiones, y es lo que me pasa ahora. Es lo propio de un mercado de rangos en el que veo cosas muy positivas y muy negativas. En esta lucha de fuerzas es en la que nos tenemos que manejar. Una de las cosas que en el cortísimo plazo más me preocupa es el exceso de optimismo en el mercado, lo que me lleva a estar muy prudente. A nivel global, y para implementar las estrategias en los fondos de inversión, mis preocupaciones y alegrías son las siguientes.

Tres ángeles. Primero, la valoración de las bolsas mundiales es razonable y sin síntomas de burbuja, con lo que los activos están a precios justos para comprar e incluso China se ha puesto a una valoración moderada. Segundo, el PIB mundial crecerá por encima del 4% y los beneficios empresariales siguen mostrando en este entorno de globalización una fortaleza que es muy positiva para la dinámica de la Bolsa. Las compañías están en una situación financiera muy saneada y con altos excesos de caja, lo que lleva a unos buenos dividendos. Tercero, hay un flujo muy importante de venta de bonos y compras de Bolsa que va a ser complicado de parar en el corto plazo, en la creencia de que los bonos mundiales podrían estar caros.

Y cinco demonios. Primero, en algún momento las medidas de apoyo a la economía dejarán de existir y veremos lo difícil que es crecer sin estímulos monetarios. Segundo, tanta liquidez generada por los bancos centrales está empezando a generar inflación en el mundo y esto es preocupante. Por un lado, se está generando inflación de materias primas alimenticias que está provocando conflictos sociales en países emergentes y dañando la renta disponible de los occidentales. Las subidas de tipos se están empezando a suceder (China, Brasil, India, Australia, Perú), lo que puede abortar la recuperación y dañar las Bolsas. Tercero, la financiación de los estados periféricos sigue siendo un problema. A Japón le bajan el rating. Estados Unidos, un déficit y deuda desproporcionado para el nivel de rating que tiene. Francia, niveles de deuda muy altos. En resumen, las cuentas públicas insostenibles, sobre todo para afrontar el gran problema de la economía mundial en los próximos 20 años, qué es el envejecimiento poblacional. Cuarto, en la bolsa cotizan expectativas de beneficios empresariales pero creo que estamos cerca del pico de márgenes empresariales en las grandes multinacionales que han sido unas grandes beneficiadas de vivir en globalización. Quinto, la recuperación inicial de la economía occidental se ha basado en sector exterior y recomposición de inventarios pero me preocupa hasta qué punto la demanda será capaz de coger el testigo de crecimiento cuando la generación de salarios en esta parte del mundo es muy baja.

Con respecto a España, creo que el inicio de los cambios estructurales se ha iniciado pero que hasta dentro de cinco años no notaremos los efectos. Me refiero que hasta entonces creceremos débilmente, pero creceremos. Reforma del mercado laboral, consolidación del sistema financiero para volver a dar crédito, reducción del déficit hasta el 3% del PIB y generación de un nuevo modelo productivo vía ajuste de precios de producción son las grandes tareas que nos esperan. En el corto plazo me gusta la reducción del déficit por cuenta corriente que hemos tenido y la alta tasa de ahorro muy por encima de la media mundial.

Bueno, les dejo y me voy a seguir asomando al lado oscuro y al cielo pacificador.

Alberto Espelosín (comunicacion@ibercaja.es). Ibercaja Gestión. Heraldo de Aragón, 30 de enero de 2011.


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