Servicio de estudios: Colaboraciones
25-03-2012

¿Espejismo o realidad?

Desde comienzos de la crisis en 2008 en Estados Unidos la renta variable acostumbraba a corregir cuando la rentabilidad de los bonos caía. Desde noviembre de 2011 los índices americanos acumulan alzas superiores al 20% mientras que la rentabilidad de su deuda a 10 años se ha mantenido estable en el 2%, estable hasta apenas hace un par de semanas, repuntando repentinamente hasta el 2,3%.

La divergencia entre bolsa y deuda es más peculiar si cabe si tenemos en cuenta que se ha incrementado a la vez que las señales de mejora económica global han aparecido. El mercado de deuda pública siempre ha tendido a adelantar los movimientos de ciclo, pero esta vez ha tardado en responder a los alivios en riesgo. ¿Se ha quedado atrás o realmente está anticipándonos el próximo movimiento de los mercados?

La relación entre ambos mercados es dinámica, y además, no es perfecta. La historia nos dice que la correlación es más positiva cuando la rentabilidad de los bonos se encuentra por debajo del 2%. Sigue siendo positiva cuando están por debajo del 4/5%, y sólo se vuelve negativa para la bolsa cuando el rendimiento de los bonos se encuentra por encima de este nivel.
Otra de las claves es el contexto en que se han movido los mercados. Las ingentes inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales (desde comienzos de 2007 el balance del BCE se ha duplicado y el de los bancos centrales en EEUU y UK se ha multiplicado por más de 3 veces) podrían haber mantenido a la deuda pública en niveles artificialmente bajos.

Pero la reciente subida, ¿se trata simplemente de un ajuste con el resto de activos de riesgo y el petróleo o representa el anuncio del fin de la “Operación Twist” de la Fed? Desde el pasado otoño, la Fed canjea bonos a corto plazo por títulos a largo con el objetivo de mantener los tipos en un rango bajo.

Con todos los activos de riesgo al alza, la baja rentabilidad de los bonos americanos parecía estar fuera de lugar. Después de que en la última reunión de la Fed no se diera ninguna indicación de una renovación de esta operación que finaliza en junio, lo más lógico parecía ser un repunte en tipos como el que hemos visto recientemente. Pero no confirma ni desmiente, la Fed ha puesto el modo “wait and see” y deja así la puerta abierta a un posible anuncio en la reunión de abril o mayo. El riesgo de que nuevas políticas de expansión cuantitativa puedan generar inflación o tener un limitado impacto sobre la economía alejan esta posibilidad. ¿Esta preparada la economía americana para la retirada de estímulos monetarios? Habrá que verlo.

Si la experiencia no miente, el fin de este tipo de políticas suele llevar consigo una corrección en bolsa, tal y como ocurrió en la primavera de 2010 o en el verano de 2011, con caídas del 8/10%. Sin embargo, podría ser factible que la renta variable siguiera subiendo a pesar del alza en tipos, siempre y cuando las expectativas de crecimiento sigan mejorando, permitiendo así sostener unas valoraciones atractivas.

Noemí Diez Cebamanos (ndiez@ibercaja.es) Ibercaja. Heraldo de Aragón, 25 de marzo de 2012


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