Servicio de estudios: Colaboraciones
08-07-2012

Camino a la integración

Los mercados periféricos han reaccionado con alzas significativas desde el acuerdo alcanzado la semana pasada en la Cumbre de la Eurozona. Aunque el comunicado que se hizo tras la reunión aportó escasos detalles, al expresar la intención explícita de implementar un mecanismo de supervisión bancario único en manos del Banco Central Europeo (BCE) y permitir la inyección de capital directa en los bancos por parte del Mecanismo de Estabilidad Europea (ESM), se dio un paso relevante hacia una Europa más federal, más integrada. El debate giró en torno a la necesidad de una unificación fiscal y bancaria más profunda y las decisiones que se tomaron son pasos que lejos de ser exiguos marcan el camino de la estrategia de la Eurozona para la próxima década.


Sin embargo también abundan en el mercado las opiniones de aquellos que se sienten decepcionados, como suele ser habitual. “Esto es sólo un parche…” dicen algunos, porque tienen la percepción de que no se ha llegado aún a la meta cuando pretendían alcanzarla de un salto. No comparto esa lectura en absoluto. Sé por experiencia, como muchos de ustedes, que cuando se andan caminos, la voluntad ha de ser firme; y también que echar la vista atrás cuando las fuerzas flaquean levanta el ánimo de inmediato, por lejos que se atisbe el destino. Se han ido dando muchos pasos y las presiones han hecho que los políticos europeos entiendan que ningún país del Euro por si mismo puede salir de esta situación.


Tras las turbulencias vividas en los mercados en los últimos doce meses se ha puesto de manifiesto la urgencia de asegurar la estabilidad financiera. Es para ello que se va a transferir la supervisión de los bancos a nivel europeo para más adelante avanzar en la regulación y sistema de garantía de depósitos únicos. Los bancos, ya bajo la supervisión del BCE, podrán recapitalizarse sin implicar a los Estados logrando así romper el pernicioso bucle creado entre la financiación privada de las entidades y la deuda pública de los países.


A lo largo de esta crisis en Europa ha ido quedando claro que una unión monetaria sin integración fiscal está abocada al fracaso. Quedan por delante años de trabajo en la consecución de una coordinación en legislación fiscal de los estados miembros, tomando decisiones conjuntas y profundizando en una mayor disciplina presupuestaria.


Y en eso estamos, en el camino. Lo cierto es que no podemos pararnos, pero estamos yendo por la ruta adecuada. No hemos llegado, pero llevamos recorrido un largo trecho. Un trecho que, no olvidemos, hace sólo unos meses nadie confiaba en que fuéramos andarlo todos juntos.

Anabel Laín Aliaga. (ailain@gestionfondos.ibercaja.es) Ibercaja Gestión. Heraldo de Aragón, 8 de julio de 2012


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