CONTINUARÁ
Alberto Sacristán Latorre. Heraldo de Aragón
Más allá de que puedan utilizarse este u otros instrumentos legales, el fallo deja varias lecturas. Por un lado, pone en jaque la discrecionalidad de la Casa Blanca para implementar su política comercial proteccionista usando los aranceles como herramienta de negociación, lo que podría contribuir a restablecer parte de la confianza institucional perdida en EEUU. Por otro lado, mientras que el nuevo mapa arancelario favorece a países con gravámenes superiores al 15% y con los que Trump ha sido muy beligerante (Brasil, China, India, Canadá o México), otros socios comerciales (UE o Reino Unido) se ven perjudicados. Además, las compañías que han sufrido estos aranceles podrían reclamar su devolución, castigando así las ya maltrechas cuentas públicas. De hecho, FedEx ya ha sido la primera gran empresa en hacerlo.
En definitiva, los efectos de este tira y afloja institucional son mixtos y la reacción de los mercados tampoco ha sido significativa. Lo que parece evidente es que este no será el último episodio del pulso infinito de Trump con los aranceles. Continuará…
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