MEDICINA DE DEMANDA ANTE UNA ENFERMEDAD DE OFERTA
Diego Orte. Heraldo de Aragón
La guerra en Irán está empujando a la economía global hacia un escenario incierto, con dos posibles desenlaces: una normalización gradual si hay un acuerdo temprano, o un deterioro más persistente con impacto estructural sobre la oferta energética.
A pesar de la entrecomillada tregua anunciada esta semana, el riesgo de un escenario adverso permanece latente. La preocupación ya no radica únicamente en el shock energético inicial, sino en la cristalización de "efectos de segunda ronda": un desanclaje de las expectativas de inflación, tensiones salariales al alza y un endurecimiento de las condiciones financieras.
En el contexto europeo, los mercados descuentan dos subidas de tipos de interés, proyectando unas tasas situadas en el rango de neutralidad —aquel nivel que no restringe ni estimula la actividad—. Ante la limitada visibilidad sobre la duración del conflicto, parece razonable que el Banco Central Europeo cumpla con las exigencias del mercado, entregue esas dos subidas, permitiendo simultáneamente, ganar un margen de maniobra crítico a la espera de señales más nítidas sobre el impacto en los precios básicos.
Esta actuación permitirá mitigar efectos de segunda ronda y mantener ancladas las expectativas de inflación a medio plazo… eso sí, las herramientas de política de monetaria ante shocks de oferta son limitadas, por lo que el problema de raíz no se solucionará.
En definitiva, los barriles de crudo en circulación seguirán siendo los mismos se actúe o no desde Frankfurt...
Volver
Ibercaja