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(26-04-2007)

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “CONVERSACIONES CON JOSÉ JOAQUÍN SANCHO DRONDA. APUNTES A CASI UN SIGLO DE HISTORIA”

Fue director general de la Caja entre 1965 y 1987, y sentó las bases de la modernización de la entidad, la expansión territorial y la gerencia bajo criterios empresariales

De izquierda a derecha aparecen Manuel Pizarro, J. J. Sancho Dronda, Amado Franco, José Luis Aguirre y Javier Andreu

(ZARAGOZA, 26 ABRIL).- “Conversaciones con José Joaquín Sancho Dronda. Apuntes a casi un siglo de historia”, escrito por el profesor e historiador Javier Andreu Pintado” es el libro que se ha presentado esta tarde en el Patio de la Infanta, en la sede central de Ibercaja, sobre la figura del que fuera director general de la entidad desde febrero de 1965 hasta el año 1987, fecha de su jubilación.

En el acto de presentación han participado el autor, Javier Andreu Pintado, el propio José Joaquín Sancho Dronda, junto con la máxima representación de Ibercaja y de su entidad fundadora: Amado Franco Lahoz, presidente de Ibercaja, José Luis Aguirre Loaso, director general, y Manuel Pizarro Moreno, director de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y presidente del Grupo Endesa.

La publicación aborda la figura de este ilustre zaragozano que ejerció la dirección general de la Caja entre febrero de 1965 hasta 1987, año en que cesa en el cargo al cumplir la edad de la jubilación. Para entender el recorrido y la situación en que se encuentra hoy Ibercaja, como una de las entidades líderes dentro del sistema financiero español, hay que echar la vista atrás para conocer una de las etapas más importantes de la Caja y su clara apuesta por la modernidad para competir con los nuevos desafíos, entre ellos la nueva situación de España tras la muerte del anterior jefe del Estado. Es toda la etapa bajo la dirección de José Joaquín Sancho Dronda.

El libro, editado por la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, consta de 341 páginas, con tres capítulos, y dos secciones más: una de presentaciones y otra de índices onomástico, histórico y de instituciones. El texto se combina con un amplio álbum fotográfico, donde se recogen instantáneas y momentos capitales en la vida de la Caja y del que en aquel momento era su director general, ilustraciones que también tienen una proyección nacional con la presencia de personalidades de la vida política, social y económica de España.

El autor, Javier Andreu Pintado, es profesor de Tendencias Historiográficas Actuales en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y fue durante cinco años estrecho colaborador de José Joaquín Sancho Dronda, siendo éste presidente del Patronato del Colegio Mayor Universitario Miraflores de Zaragoza. El joven Javier Andreu se encargaba de coordinar todas las actividades culturales e institucionales del Colegio Miraflores.

Tanto el autor como el propio Sancho Dronda sostienen que la publicación que acaba de aparecer no es un libro de memorias. Está escrito en clave de entrevista y utiliza los Apuntes Personales que Sancho Dronda redactó a modo de recuerdos personales entre 1999-2001. Insiste en que lo que cuenta “es tal como lo he vivido y tal como yo lo recuerdo”, ya que nunca guardó documentos ni elaboró fichas sobre su trayectoria profesional en la Caja y otras instituciones de prestigio, como fueron la presidencia de la CECA (Confederación Española de Cajas de Ahorros) y el Instituto Internacional de Cajas de Ahorros.

El primer capítulo del libro se titula “Formación, abogacía y banca”, donde desvela su paso por la Universidad, las milicias universitarias, el ejercicio de la abogacía, la elección como secretario del Banco de Aragón y su entrada como director general de la Caja tras la muerte de José Sinués. En este pasaje, como ocurre en otros capítulos del libro, revela claves importantísimas en primera persona de la vida y actividad de la entidad. En este sentido, explica “el reto, dada mi edad” de dirigir la entidad cuando el presidente del Consejo de Administración, Genaro Poza, le propuso sustituir a José Sinués.

“En la Caja y desde la Caja” es el título del segundo capítulo, donde José Joaquín Sancho Dronda expone logros importantísimos -hoy se llamarían estratégicos-, en los que la Caja estuvo en primera línea. Entre ellos, cabe recordar, la entrada en la estación de Formigal, la autopista Vasco Aragonesa (Zaragoza-Bilbao), la llegada de Opel a Figueruelas tras el fracaso de traer a la SEAT, la adquisición del Museo Camón Aznar y la importancia de que un aragonés llegase a la presidencia de la CECA y el Instituto Internacional de Cajas. No rehuye el libro otras iniciativas empresariales que no alcanzaron los objetivos deseados.

En el tercer capítulo, bajo el nombre de “Instituciones y personajes en casi un siglo de historia”, habla de La Cadiera, de la Hermandad de San Juan de la Peña, del Santuario de Torreciudad y del Colegio Mayor Miraflores. A lo largo de todo el libro, Sancho Dronda confiesa en todo momento su compromiso como miembro del Opus Dei. Entre los personajes cita a SS. MM. los Reyes, al anterior Jefe del Estado, a los Papas del siglo XX, a algunos amigos de la banca y a su mujer, María Pilar, entre otros.

“Conversaciones con José Joaquín Sancho Dronda. Apuntes a casi un siglo de historia” es un libro para perdurar, ya que en parte está la reciente historia, financiera, económica y social de Aragón, para muchos, un pasado que está casi a la vuelta de la esquina.

En el capítulo de presentaciones, Manuel Pizarro Moreno, director de la Económica, dice que el libro es un relato “apasionado y apasionante”. De él afirma que incrementó notablemente el prestigio de la Caja y sentó las bases de la futura evolución de la entidad.

El presidente del Consejo de Administración de Ibercaja, Amado Franco Lahoz, señala en la presentación que la actividad global de José Joaquín Sancho Dronda ha sido “extensa, prolija y fructífera”. Señala que en sus 23 años al frente de la Caja se modernizó la organización y la tecnología, se dotó de nuevas orientaciones y recursos a la Obra Social y Cultural, llevó a cabo toda la expansión que admitía la legislación, con aperturas de oficinas en Barcelona, Valencia y Madrid, e insufló en todos el espíritu de innovación permanente y los criterios empresariales que requerían los cambios en el entorno. “Cambios –escribe Amado Franco- que él mismo impulsó y propició, pues es de justicia reconocer que las Cajas de Ahorros españolas le deben en gran parte a D. José Joaquín el poder competir en régimen de igualdad con la banca, sin perder su naturaleza jurídica, ni su independencia”.

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