Research Department: Collaborations
03-05-2022

El barco en el que viajas

Alberto Blasco. Diari de Tarragona.

Vivimos momentos de máxima incertidumbre geopolítica mundial, guerra en Europa, la inflación parece descontrolada y la pandemia que sigue coleando con cierres en zonas muy importantes de China. ¿Qué podemos hacer? ¿Es esto normal? ¿Merece la pena cambiar nuestro planteamiento?

Cuando decidimos invertir, la mejor estrategia es comprar los mejores negocios de forma independiente a la visión macroeconómica que tengamos en ese momento. Si somos inversores de largo plazo, implica que tenemos un horizonte temporal de por lo menos cinco años. Este plazo largo, prácticamente garantiza que en el trayecto encontraremos problemas coyunturales globales o locales. Nuestro cerebro hace que tengamos muy presentes los problemas que nos afectan de forma inmediata, y se van diluyendo de forma paulatina, aunque acelerada, los que tuvimos recientemente. Si miramos lo que ha ocurrido a lo largo de la historia, siempre en un plazo de cinco años ha habido baches coyunturales por el camino. Los problemas de hoy afectan a toda la economía, al igual que una tormenta en el océano genera mala mar. Cuando afrontamos un proyecto, tendremos que hacerlo en las mejores condiciones posibles. Si vamos a emprender un largo viaje y cruzar el océano, mejor que lo hagamos en un buen barco. El clima con el que nos vayamos a encontrar es incierto, las previsiones son muy cambiantes y dependen de muchos factores, la meteorología puede ser buena o mala y cuanto más nos alejemos en el tiempo más difícil de predecir, pero lo que sí parece seguro es que siempre estaremos mejor en un barco bueno que en uno malo.

La macroeconomía son factores exógenos. Las empresas se tienen que adaptar lo más rápidamente posible a los cambios, y como todo en la vida, existen algunos negocios más capaces que otros. Las empresas que son líderes en sus negocios parten de una posición competitiva más favorable que las que viven con dificultades en tiempos de bonanza. Las ventajas competitivas duraderas, como las marcas, fidelidad de cliente o economías de escala, permiten manejar los márgenes y los flujos de caja para capear el temporal y aumentan la diferencia con los competidores más débiles. En estos negocios funciona el circulo virtuoso de la creación de valor. Si partes de una posición fuerte, eres la referencia del sector, eres el que marca los precios, el que mejores márgenes, flujo de caja y beneficios obtiene, estos pueden ser reinvertidos en el negocio con una rentabilidad sobre el capital empleado superior a los competidores y esta reinversión hace que sigas manteniéndote como el líder y se vuelve a generar el ciclo virtuoso. En definitiva, negocios fáciles de entender, pero muy difíciles de replicar, y de estos hay muchos y, sobre todo, cotizan, lo que nos permite ser socios de los negocios más exitosos del mundo. ¿Y cuáles son esos? Pues son muchos, basta con mirar nuestra cesta de la compra, es decir, compra lo que compras.

Muchas veces en las inversiones intentamos buscar una rentabilidad rápida e impresionante, y para eso nos fijamos mucho en la macroeconomía y las noticias de hoy, cuando lo que realmente marcará nuestro destino son las noticias del mañana. obviando el hecho de que como dice el refrán, vísteme despacio que tengo prisa. Las emociones son el enemigo del inversor y la macroeconomía un gran generador de emociones, como digo, antes de salir a navegar, lo mejor es chequear el barco, buscar el mejor posible y después salir. Si siempre estamos mirando el tiempo, nunca saldremos a navegar.

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