Research Department: Collaborations
06-06-2022

¿Cuál será la palabra del año?

Amelia Benito. Diari de Tarragona.

La elección de la palabra del año comenzó en Alemania a principios de los años setenta del pasado siglo, costumbre que, con el tiempo, se ha ido extendiendo a otros países. En España, la Fundación del Español Urgente es la que se encarga año tras año de seleccionarla. La ganadora, no tiene que ser necesariamente una voz nueva, sino que es suficiente con que suscite interés lingüístico por su origen, formación o uso y haber tenido un papel protagonista en el año de su elección.

Pues bien, no hemos alcanzado apenas el verano y ya tenemos una fuerte candidata a la palabra del año: inflación. Y es que hemos pasado de un periodo de inflación muy baja, por debajo del objetivo de los bancos centrales, a una inflación muy por encima de los niveles establecidos como óptimos. La subida generalizada de los precios se ha trasladado rápidamente en la economía real y ya está en boca de todos. Pero ¿Cómo hemos llegado a esta situación? Creemos que no hay un motivo único que lo explique, sino que se debe a un conjunto de factores. Desde la gran crisis financiera de 2008, los agentes económicos habían dedicado parte de sus recursos a desapalancarse, es decir, a pagar sus deudas, lo que podía generar un periodo de fuerte demanda. Este efecto se frenó con la llegada del covid-19, pero, a su vez, vino acompañado de un fuerte estímulo, quizá demasiado grande para que la economía mundial lo pudiera absorber, con los procesos productivos a medio gas debido a las restricciones de la pandemia. A todo esto, añadimos los problemas de la cadena de suministro y el estallido de la guerra en Ucrania, generando un cóctel perfecto para la subida de precios.

Las elevadas lecturas de inflación desde finales de 2021, están provocando una reversión de las políticas monetarias expansivas de las cuales hemos sido testigos durante los últimos diez años a lo largo de todo el globo. Los principales bancos centrales ya han subido varias veces los tipos durante los últimos meses. Las principales excepciones son el Banco Central Europeo, que se espera que lo haga en su próxima reunión de julio, y el banco central chino, que ha bajado ligeramente los tipos para impulsar su economía muy afectada por los confinamientos y un sector inmobiliario menguante como consecuencia de la crisis de una de las promotoras más grandes del país.

En los años 70, vivimos una situación similar al momento de mercado que estamos atravesando, fuerte inflación combinada con desaceleración económica. La Reserva Federal americana respondió aplicando una política monetaria muy restrictiva, con una subida de tipos muy agresiva para intentar contener el crecimiento de precios. No cesaron hasta que se alcanzó el pico de inflación. No obstante, su agresividad se tradujo en una fuerte recesión. En la actualidad, los últimos datos provenientes de EE.UU. parecen indicar que esta economía ya habría pasado el pico, sin embargo, la situación en la Eurozona es bien distinta. El IPC del mes de mayo volvió a sorprender al alza, con los precios de la energía siendo el principal contribuyente, pero con todas las categorías situándose por encima del objetivo del Banco Central Europeo.

Tendremos que ver cómo termina el año, pero parece claro, que en el 2022 la inflación va a ser la gran protagonista.

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