Research Department: Collaborations
08-02-2026

TORMENTA EN ALTA MAR

Beatriz Navarro Martínez. Heraldo de Aragón

En el mercado de los metales, el oro y la plata actúan como ancla y brújula cuando la economía pierde rumbo. Tras un inicio de 2026 deslumbrante, ambos activos sufrieron un temporal histórico: el oro registró su peor caída en décadas y la plata se desplomó un 26%, sacudiendo a los inversores como una ola inesperada.

Este cambio de viento fue provocado por la nominación de Kevin Warsh para liderar la Reserva Federal. La noticia fortaleció al dólar y provocó una recogida de beneficios en los ETFs - fondos que compran y custodian el metal -, elevando la volatilidad a niveles no vistos desde la crisis de 2008. La presión se intensificó cuando CME Group, el mayor mercado de derivados anunció un incremento de los márgenes de garantía para operar con futuros. Este ajuste técnico forzó a los inversores más apalancados a liquidar sus posiciones de forma acelerada, como marineros arrojando la carga por la borda para salvar el navío.

Tras el impacto inicial, el mercado ha recuperado la calma y las aguas comienzan a estabilizarse. En perspectiva, los últimos años han sido extraordinarios: el oro ha duplicado su valor y la plata lo ha multiplicado por más de tres en un contexto marcado por tensiones geopolíticas persistentes y políticas monetarias más acomodaticias. Ambos metales mantienen su rol histórico como refugio del patrimonio, como barcos que encuentran puerto seguro cuando el oleaje se agita.
 

 
 
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